No te alejes de la presencia De Dios



Hoy quiero compartir contigo algo que ha sido muy importante en mi propia vida espiritual: la necesidad de mantenernos cerca de la presencia amorosa de nuestro Dios. En este mundo tan lleno de distracciones y correrías, a veces olvidamos lo más valioso: nuestra relación con nuestro Creador.

Imagina por un momento que estás caminando en un desierto, bajo un sol ardiente. Tu sed se hace cada vez más intensa y buscas desesperadamente algo de agua para apaciguarla. De repente, encuentras un manantial cristalino, fresco y rebosante. Bebes de sus aguas y sientes cómo revitaliza tu cuerpo y alma. ¡Es un alivio y gozo indescriptibles!

Así es como deberíamos buscar la presencia de Dios. Él es nuestra fuente de vida, paz y consuelo. En Su presencia encontramos refugio y fortaleza para enfrentar las dificultades y pruebas que nos encontramos en el camino. Sin embargo, a veces nos distraemos y permitimos que otras cosas tomen el primer lugar en nuestra atención.

Puede ser que las preocupaciones cotidianas, el ajetreo del trabajo, las tentaciones del mundo o incluso la desilusión nos alejen de la dulce comunión con nuestro Padre celestial. Pero hoy quiero recordarte que no importa cuán lejos te hayas alejado, Dios siempre está cerca y dispuesto a recibirte con amor.

En la Biblia, en el Salmo 16:11, encontramos estas hermosas palabras: "Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre". ¡Qué promesa tan maravillosa! Cuando permanecemos en la presencia de Dios, encontramos un gozo verdadero y la plenitud de vida que solo Él puede brindarnos.

No permitas que las distracciones te alejen de esa comunión íntima con Dios. Dedica tiempo cada día para orar, leer Su Palabra y adorarlo. Cultiva una relación personal con Él. Abre tu corazón y permite que Su Espíritu Santo te guíe y fortalezca.

Salmo 27:8: "Mi corazón ha dicho de ti: 'Buscad mi rostro'. Tu rostro buscaré, oh Señor". Anhela su presencia como un sediento anhela el agua fresca. No te conformes con una fe superficial, sino busca una relación profunda y transformadora con tu Salvador.

Cuando nos alejamos de la presencia de Dios, nos volvemos vulnerables y nuestras vidas se llenan de ansiedad, miedo y vacío. Pero en Su presencia, encontramos paz, consuelo y dirección. No importa cuán lejos hayas llegado, Él siempre está esperando pacientemente para recibirte con los brazos abiertos.

Quiero animarte a que vuelvas a Su presencia. No importa cuánto tiempo hayas estado alejado/a, Él te espera con amor y misericordia. Acércate a Él en oración, pídele perdón y permítele renovar tu corazón. Deja que Su presencia llene cada aspecto de tu vida y experimenta la maravilla de caminar en una comunión constante con el Dios vivo.

Sé lo fácil que es perder de vista lo verdaderamente importante en medio de nuestras ocupaciones y preocupaciones. Pero quiero animarte a que, hoy mismo, tomes la decisión de no alejarte de la presencia de Dios. Te prometo que valdrá la pena.

El primer paso es hacer de la búsqueda de Su presencia una prioridad en tu vida. Dedica un tiempo diario para estar con Él, para orar, para leer Su Palabra y meditar en ella. Abre tu corazón sin reservas y permite que Él hable a tu vida y te muestre el camino que debes seguir.

Dios no está lejos ni inaccesible. Él está siempre cerca, esperando que volvamos nuestros ojos y nuestros corazones hacia Él. Él está deseoso de escucharte, de consolarte, de llenarte con Su amor y gracia. No importa cuán lejos te hayas alejado, Él te espera con brazos abiertos, listo para recibirte.

No te desanimes por tus fallas y errores pasados. La misericordia de Dios es infinita, y Su perdón está disponible para todos los que se acercan a Él con humildad y arrepentimiento. Permítele lavar tus heridas y renovar tu espíritu. En Su presencia, encontrarás restauración y sanidad para tu alma.

Rodearte de hermanos y hermanas en la fe. La congregación  es un regalo precioso que Dios nos ha dado para fortalecernos y animarnos mutuamente.

No te conformes con una fe superficial y distante. Anhela cada día más de la presencia de Dios en tu vida. Permítele ser el centro, el fundamento, el motor de todas tus acciones y decisiones. Verás cómo tu vida se transforma y cómo Su paz y gozo inundan cada rincón de tu ser.

En la presencia de Dios encontrarás todo lo que necesitas. No te alejes de Él, sino busca estar cerca de Su corazón. Deja que Su amor te guíe, que Su sabiduría te ilumine y que Su paz te sostenga en todo momento. No hay lugar mejor donde estar que en la presencia del Dios vivo.

Que hoy y todos los días de tu vida puedas experimentar la maravilla de vivir en comunión constante con el Señor. ¡No te alejes de Su presencia!

Con amor y bendiciones,

Tu hermana en Cristo.
Solangy Gelabert 


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